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La aterosclerosis es un proceso progresivo que tarda varias décadas en desarrollarse, el cual consiste en la obstrucción de las arterias de varias regiones del organismo (carótidas, coronarias, renales, de los miembros inferiores, aorta, etc.) por las denominadas ¨placas ateroscleróticas¨, que son sobreelevaciones de la pared de las arterias que comprometen la luz interior de las mismas gracias a la acumulación de células inflamatorias y lípidos.

 

Este proceso paulatino de obstrucción arterial está influído por diferentes estímulos que ocurren en la vida cotidiana, denominados factores de riesgo, siendo los más importantes la diabetes, la hipertensión arterial, el tabaquismo y la hipercolesterolemia. Estos factores afortunadamente pueden ser eliminados (tabaquismo) o controlados con dieta y medicamentos (los otros tres). También existe un factor genético hereditario en algunos pacientes, el cual no puede corregirse, pero sí someter al paciente a controles médicos periódicos haciendo hincapié en la prevención de la enfermedad.

El compromiso difuso de esta enfermedad (también denominada arteriosclerosis y ateromatosis) provoca diferentes tipos de enfermedades según el territorio de irrigación. En el territorio coronario produce angina de pecho y puede terminar en un infarto, en el territorio cerebral puede provocar ceguera transitoria o el denominado accidente cerebro-vascular o ACV, que implica el déficit parcial o total de la movilidad de la mitad del cuerpo (hemiparesia o hemiplejía) del lado opuesto a la arteria afectada, en el territorio renal provoca hipertensión arterial de difícil control con medicamentos y en los miembros inferiores la denominada claudicación intermitente, que es el dolor en las pantorrillas o en los glúteos durante la caminata, lo que frecuentemente obliga al paciente a detenerse.

¿Qué síntomas provoca la aterosclerosis en los diversos órganos?

Corazón:

En la afección del corazón las obstrucciones de las arterias coronarias provocadas por la aterosclerosis generalmente provocan un síntoma denominado angina de pecho o angor pectoris, que en general es de características opresivas, como un peso en el medio del pecho, y que en ocasiones puede correrse o irradiarse hacia los brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o la boca.

Este dolor generalmente se desencadena con los esfuerzos y desaparece rápidamente con el reposo del paciente. También puede estar provocado por los nervios, el frío, las relaciones sexuales, luego de comidas abundantes, a la noche al acostarse en la cama con las sábanas frías,etc. Su intensidad es variable y generalmente dura escasos minutos. También puede estar acompañado de sudoración, falta de aire o mareos.

En los casos de infarto o cuadros agudos el dolor puede ser muy fuerte y prolongado, sin calmar con medicamentos. Usted como paciente no debería evaluar por si mismo si un dolor en el pecho puede o no corresponder a una afección cardíaca, si no que más bien debe consultar de inmediato al médico para que el evalúe la procedencia y gravedad de los síntomas.

Cerebro:

Las obstrucciones de las arterias del cerebro pueden provocar síntomas de diferente tipo. Uno de ellos es la pérdida transitoria de la visión de un ojo, denominada ¨amaurosis fugax¨ (ceguera fugaz), provocada por una pequeña embolia de grasa proveniente de una obstrucción de la carótida.

También puede producirse la dificultad parcial o total de movilizar el brazo y la pierna de un mismo lado, y este síntoma puede ser transitorio o permanente. Cuando es permanente se denomina accidente cerebrovascular o ACV, y cuando es transitorio ¨ataque isquémico transitorio¨ o AIT.

Otros síntomas pueden ser el síncope, los mareos, la inestabilidad al caminar, etc.

Miembros Inferiores

Las obstrucciones de las arterias de los miembros inferiores provocan lo que se denomina “claudicación intermitente”, que consiste el dolor en las pantorrillas o en la zona glútea que obliga a detenerse, ya que el síntoma se desencadena mientras el paciente está caminando.

Inicialmente el dolor puede sentirse al caminar entre 500 o 1.000 metros, pero a medida que la enfermedad se va haciendo más severa, se reduce paulatinamente la cantidad de cuadras que el paciente puede caminar sin dolor. Cuando el dolor aparece a los 100 metros o menos se considera que debe realizarse algún tipo de intervención para solucionar el problema (angioplastia o cirugía). En los estadíos más severos pueden verse lastimaduras o úlceras en los pies que no cicatrizan debido a la falta de irrigación.

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